Belém: dulces, historia y descubridores

Por muy pocos días que pases en Lisboa, la visita a Belém es parada obligatoria. Se trata del barrio de donde partieron los exploradores portugueses que tanta gloria dieron a Portugal. Es por ello que, en su honor, allí se encuentra el famoso Monumento a los Descubridores, al que se puede subir en ascensor y tener unas magníficas vistas del Tajo y la ciudad.

Monumento a los descubridores

Monumento a los descubridores

Pero si por alguna cosa es famoso Belém es por sus característicos pastelitos, pues allí, en una famosa pastelería, encontramos su ‘fábrica’ (Rua de Bélem nº 84 a 92). El toldo azul la diferencia de otras cafeterías con no tanta afluencia. Pero la cola exterior no debe asustar, pues es en realidad para ‘take away’. Lo interesante es degustar este magnífico postre dentro del local. Para ello, uno puede entrar dentro sin necesidad de hacer cola porque, como he mencionado, esas personas esperan turno para llevarse ese postre a sus casas. Una vez dentro, hay otra cola interna, esta vez sí, para comer dentro. Pero tranquilos, va bastante rápido, puesto que hay más comedores de los que uno pueda imaginar.

Pastelería de Belém

Pastelería de Belém

Pero, ¿a qué se debe tanta expectativa? ¿qué son en realidad los pastelitos de Bélem? Son unas tartaletas circulares de unos diez centímetros de diámetro que consisten en una base de masa hojaldrada rellena con una crema parecida a la pastelera aunque más suave preparada a base de nata. Se acompañan de canela y azúcar glasé que podemos echar por encima al gusto. Cada pastelito cuesta 0,90 € (supongo que con el paso del tiempo el precio puede variar, aunque dudo que suba mucho más). Mi consejo: pedirlas junto un chocolate de la casa.

Es posible traer a casa cajitas de este delicioso postre, puesto que es un regalo magnífico para familiares y amigos. Si no recuerdo mal, aseguran 48 horas de frescura del producto, por lo que os aconsejo dejar la visita para el final del viaje. Hay cajas de varios tamaños (6, 10 unidades), lo que no varía (a no ser que haya alguna oferta especial) es el precio de la unidad.

Pasteles de Belém

Pasteles de Belém

Una vez tengamos el estómago contento, podemos seguir con la ruta de monumentos. A unos pasos tenemos el Monasterio de los Jerónimos, del siglo XVI, que es el lugar donde están enterrados varios reyes y personajes destacados de la cultura portuguesa. Lo más destacable es su claustro, que merece la pena visitarlo.

Tranvía frente al Monasterio de los Jerónimos

Tranvía frente al Monasterio de los Jerónimos

Al salir, nos dirijimos a la orilla del río para avistar, a lo lejos, otra joya imprescindible de Lisboa, la Torre de Belém. Datado del siglo XVI, nació como parte del proyecto de fortificaciones de defensa del estuario del Tajo. En su origen iba a estar rodeada totalmente por el agua, pero el avance de la orilla hace que ahora sólo una parte de ella esté sobre el agua. Se puede visitar en las horas de apertura habituales. Junto con el Monasterio de los Jerónimos, fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Otros puntos de interés cercanos son también el Puente 25 de Abril y el Museo Nacional de Coches.

Torre de Belém

Torre de Belém

¿Cómo llegar a Belém?

Lo más práctico es desplazarnos en coger el tranvía 15 en la estación de Cais do Sodré, en la Plaza del Comercio. La parada donde bajaremos será Monasterio de los Jerónimos, pues desde ahí, podremos hacer andando toda la ruta anterior. Mucha atención, pues es la línea de lisboa donde más hurtos se producen.

Lara Green

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